DISCURSO
EN EL MITIN DE LA UNION CIVICA, REALIZADO EL 13 DE ABRIL DE 1890, EN EL
FRONTON BUENOS AIRES.
Señores:
Se me ha nombrado presidente de la Unión Cívica, y podéis
estar seguros que no he de omitir ni fatigas, ni esfuerzos, ni sacrificios,
ni responsabilidades de ningún género para responder a la
patriótica misión que se me ha confiado.
La misma emoción que me embarga ante el espectáculo consolador
para el patriotismo de esta imponente asamblea, no me va a permitir, como
deseaba y como debía hacerlo, pronunciar un discurso. Así,
pues, apenas voy a decir unas pocas palabras, pero palabras que son votos
íntimos, profundos, salidos, señores, de un corazón
entusiasta, y dictadas por una conciencia sana, libre y serena.
Una vibración profunda conmueve todas mis fibras patrióticas
al contemplar la resurrección del espíritu cívico
en la heroica ciudad de Buenos Aires.
Sí, señores; una felicitación al pueblo de las nobles
tradiciones, que ha cumplido en hora tan infausta sus sagrados deberes.
No es solamente el ejercicio de un derecho, no es solamente el cumplimiento
de un deber cívico; es algo más, es la imperiosa exigencia
de nuestra dignidad ultrajada, de nuestra personalidad abatida; es algo
más todavía, señores: es el grito de ultratumba,
es; la voz alzada de nuestros beneméritos mayores que nos piden
cuenta del sagrado testamento cuyo cumplimiento nos encomendaron!.
La vida política de un pueblo marca la condición en que
se encuentra; marca su nivel moral, marca el temple y la energía
de su carácter. El pueblo donde no hay vida política, es
un pueblo corrompido y en decadencia, o es víctima de una brutal
opresión. La vida política forma esas grandes agrupaciones,
que llámeseles como ésta, populares, o llámeseles
partidos políticos, son las que desenvuelven la personalidad del
ciudadano, le dan conciencia de su derecho y el sentimiento de la solidaridad
en los destinos comunes. Los grandes pueblos, Inglaterra, los Estados
Unidos, Francia, son grandes por estas luchas activas, por este roce de
opiniones, por este disentimiento perpetuo, que es la ley de la democracia.
Son esas luchas, esas nobles rivalidades de los partidos, las que engendran
las buenas instituciones, las depuran en la discusión, las mejoran
con reformas saludables y las vigorizan con entusiasmos generosos que
nacen al calor de las fuerzas viriles de un pueblo.
Pero la vida política no puede hacerse sino donde hay libertad
y donde impera una constitución. ¿ y podemos comparar nuestra
situación desgraciada, con la de los pueblos que acabo de citar;
situación gravísima no sólo por los males internos,
sino por aquellos que pudieran afectar el honor nacional cuya fibra se
debilita. Yo preguntaría: ¿ en una emergencia delicada qué
podría hacer un pueblo enervado, abatido, sin el dominio de sus
destinos y entregado a gobernantes tan pequeños y cuando el ciudadano
participa de las impresiones de la vida política se identifica
con la patria, la ama profundamente, se glorifica con su gloria, llora
con sus desastres y se siente obligado a defenderla porque en ella cifra
las más nobles aspiraciones. ¿ Pero se entiende entre nosotros
así, desde algún tiempo a esta parte?
Ya habéis visto los duros epítetos que los órganos
del gobierno han arrojado sobre esta manifestación. Se ríen
de los derechos políticos, de las elevadas doctrinas, de los grandes
ideales, befan a los líricos, a los retardatarios que vienen con
sus disidencias de opinión a entorpecer el progreso del país.
¡Bárbaros! Como si en los rayos de la luz ..como si en los
rayos de la luz, decía, pudieran venir envueltas la esterilidad
y la muerte!
Y qué política es la que hacen ellos !! El gobierno no hace
otra cosa que echar la culpa a la oposición de lo malo que sucede
en el país, y qué hacen estos sabios economistas !. Muy
sabios en la economía privada, para enriquecerse ellos; en cuanto
a las finanzas públicas, ya véis la desastrosa situación
a que nos han traído.
Es inútil, como decía en otra ocasión: no nos salvaremos
con proyectos, ni con cambios de ministros; y expresándose en una
frase vulgar: 'Esto no tiene vuelta'.
No hay, no puede haber buenas finanzas, donde no hay buena política.
Buena política quiere decir, respeto a los derechos; buena política
quiere decir, aplicación recta y correcta de las rentas públicas;
buena política quiere decir, protección a las industrias
útiles y no especulación aventurera para que ganen los parásitos
del poder; buena política quiere decir, exclusión de favoritos
y de emisiones clandestinas !
Pero para hacer esta buena política se necesita grandes móviles,
se necesita fe, honradez, nobles ideales; se necesita, en una palabra,
patriotismo... Pero con patriotismo se puede salir con la frente altiva,
con la estimación de los conciudadanos, con la conciencia pura,
limpia y tranquila, pero también con los bolsillos livianos, y
con patriotismo no se puede tener troncos rusos a pares, palcos en todos
los teatros y frontones, no se puede andar en continuos festines y banquetes,
no se puede regalar diademas de brillantes a las damas, en cuyos enos
fementidos gastan la vida y las fuerzas que deberían utilizar en
bien de la patria o de la propia familia!. Señores: Voy a concluir,
porque me siento agitado. Esta asamblea es una verdadera resurrección
del espíritu público. Tenemos que afrontar la lucha con
fe, con decisión. Era una vergüenza, un oprobio lo que pasaba
entre nosotros; todas nuestras glorias estaban eclipsadas; nuestras nobles
tradiciones, olvidadas; nuestro culto, bastardeado; nuestro templo empezaba
a desplomarse, y, señores, ya parecía que íbamos
resignados a inclinar la cerviz al yugo infame y ruinoso; apenas si algunos
nos sonrojábamos de tanto oprobio. Hoy, ya todo cambia; este es
un augurio de que vamos a reconquistar nuestras libertades, y vamos a
ser dignos hijos de los que fundaron las Provincias Unidas del Río
de la Plata !
LEANDRO N. ALEM
13 de
Abril de 1890
2003. Una producción de Matías
Bailone. Villa Mercedes. Argentina.