HOMENAJE AL DR. ELPIDIO GONZÁLEZ, por Víctor Martínez.
Muchos prohombres ha tenido la Unión Cívica Radical. Unos
han traído a ella la claridad de su inteligencia, otros la hondura
de sus conocimientos, algunos el ímpetu revolucionario. Elpidio
González pudo darnos todo eso pero nos dejó algo muy superior:
el legado de su estampa cristiana que se eleva como símbolo de
las generaciones radicales.
Quizás nosotros hemos llegado a su vida, sin quererlo, demasiado
tarde. Desde pequeños se nos parecía, más por intuición
que por saber acerca de su vida, como un patriarca bíblico saliendo
de los pasajes magníficos del Libro de los Profetas. Luego, los
años permitieron que nos adentráramos en todos los aspectos
de su existencia para conocer sus humildes orígenes, su actuación
en las posiciones más elevadas, su lealtad y sus renunciamientos,
y alcanzamos por último a contemplar su figura agigantada en dignidad,
dando forma a un vigoroso discurso en los días de la postrer dictadura.
Así, los mismos que intuimos en Elpidio González al apóstol,
ya de hombres lo seguimos viendo como tal, pues no hay una sola variante
en la hermosa línea de su vida que haga lícito apartarnos
de este concepto. Elpidio González es conducta moral, es rectitud
ciudadana, es una profunda lección de humildad para radicales y
extraños.
Este tributo al recuerdo adquiere, hoy más que nunca, significado
trascendente. En el torbellino de una humanidad convulsionada que tramuta
a saltos la acción por el reposo, la violencia por la dulzura y,
el progreso por el retroceso, debemos mantener viva la antorcha de luz
que encendieron hombres como Elpidio González. En estas horas difíciles
que nos toca vivir, no amilanan, al radicalismo las progresistas revoluciones
sociales, pues la lucha es de la esencia radical. Nos inquieta sí
la crisis de la moral y el abandono de los valores inmutables. Tememos
a la desubicación de los conceptos y a las falsas imputaciones
en una hora: como la presente, donde hay quienes confunden la defensa
de la verdadera doctrina social, que está basado en el respeto
del hombre, cualquiera sea su condición con la apología
de un Estado personalista y totalitario que arrasa con toda expresión
individualista. Nos agobia una postura económica prescindente de
todo contenido espiritual. Combatimos una conducta política que
para realizarse prescinde de las actitudes éticas y cae en la inconducta.
Tememos, por fin, a una austeridad proclamada y no cumplida, y a las declamaciones
constantemente enfáticas, inclinándonos por la obra silenciosa
y fecunda. Por ello, llegamos a Elpidio González para proclamarlo
como una esperanza de emulación ante los que están y para
los que vienen."
VÍCTOR H. MARTÍNEZ